martes, 30 de julio de 2013

El amor...la pasión..el amor...Gabriela Mistral


ADIÓS


En costa lejana 
y en mar de Pasión, 
dijimos adioses 
sin decir adiós. 
Y no fue verdad 
la alucinación. 
Ni tú la creíste 
ni la creo yo, 
«y es cierto y no es cierto» 
como en la canción. 
Que yendo hacia el Sur 
diciendo iba yo: 
«Vamos hacia el mar 
que devora al Sol». 
Y yendo hacia el Norte 
decía tu voz: 
«Vamos a ver juntos 
donde se hace el Sol». 
Ni por juego digas 
o exageración 
que nos separaron 
tierra y mar, que son 
ella, sueño y el 
alucinación. 
No te digas solo 
ni pida tu voz 
albergue para uno 
al albergador. 
Echarás la sombra 
que siempre se echó, 
morderás la duna 
con paso de dos... 
Para que ninguno, 
ni hombre ni dios, 
nos llame partidos 
como luna y sol; 
para que ni roca 
ni viento errador, 
ni río con vado 
ni árbol sombreador, 
aprendan y digan 
mentira o error 
del Sur y del Norte, 
del uno y del dos!


Apegado a mí


Velloncito de mi carne, 
que en mis entrañas tejí, 
velloncito friolento, 
¡duérmete apegado a mí! 

La perdiz duerme en el trébol 
escuchándole latir: 
no te turben mis alientos, 
¡duérmete apegado a mí! 

Hierbecita temblorosa 
asombrada de vivir, 
no te sueltes de mi pecho: 
¡duérmete apegado a mí! 

Yo que todo lo he perdido 
ahora tiemblo hasta al dormir. 
No resbales de mi brazo: 
¡duérmete apegado a mí!



Ausencia




Se va de ti mi cuerpo gota a gota. 
Se va mi cara en un óleo sordo; 
se van mis manos en azogue suelto; 
se van mis pies en dos tiempos de polvo. 

¡Se te va todo, se nos va todo! 

Se va mi voz, que te hacía campana 
cerrada a cuanto no somos nosotros. 
Se van mis gestos que se devanaban, 
en lanzaderas, debajo tus ojos. 
Y se te va la mirada que entrega, 
cuando te mira, el enebro y el olmo. 

Me voy de ti con tus mismos alientos: 
como humedad de tu cuerpo evaporo. 
Me voy de ti con vigilia y con sueño, 
y en tu recuerdo más fiel ya me borro. 
Y en tu memoria me vuelvo como esos 
que no nacieron ni en llanos ni en sotos. 

Sangre sería y me fuese en las palmas 
de tu labor, y en tu boca de mosto. 
Tu entraña fuese, y sería quemada 
en marchas tuyas que nunca más oigo, 
¡y en tu pasión que retumba en la noche 
como demencia de mares solos! 

¡Se nos va todo, se nos va todo!

Doña Primavera



Doña Primavera 
viste que es primor, 
viste en limonero 
y en naranjo en flor. 

Lleva por sandalias 
unas anchas hojas, 
y por caravanas 
unas fucsias rojas. 

Salid a encontrarla 
por esos caminos. 
¡Va loca de soles 
y loca de trinos! 

Doña Primavera 
de aliento fecundo, 
se ríe de todas 
las penas del mundo... 

No cree al que le hable 
de las vidas ruines. 
¿Cómo va a toparlas 
entre los jazmines? 

¿Cómo va a encontralas 
junto de las fuentes 
de espejos dorados 
y cantos ardientes? 

De la tierra enferma 
en las pardas grietas, 
enciende rosales 
de rojas piruetas. 

Pone sus encajes, 
prende sus verduras, 
en la piedra triste 
de las sepulturas... 

Doña Primavera 
de manos gloriosas, 
haz que por la vida 
derramemos rosas: 

Rosas de alegría, 
rosas de perdón, 
rosas de cariño, 
y de exultación.


Yo no tengo soledad


Es la noche desamparo 
de las sierras hasta el mar. 
Pero yo, la que te mece, 
¡yo no tengo soledad! 

Es el cielo desamparo 
si la Luna cae al mar. 
Pero yo, la que te estrecha, 
¡yo no tengo soledad! 

Es el mundo desamparo 
y la carne triste va. 
Pero yo, la que te oprime, 
¡yo no tengo soledad!

El niño solo



Como escuchase un llanto, me paré en el repecho 
y me acerqué a la puerta del rancho del camino. 
Un niño de ojos dulces me miró desde el lecho. 
¡Y una ternura inmensa me embriagó como un vino! 

La madre se tardó, curvada en el barbecho; 
el niño, al despertar, buscó el pezón de la rosa 
y rompió en llanto... Yo lo estreché contra el pecho, 
y una canción de cuna me subió, temblorosa... 

Por la ventana abierta la luna nos miraba. 
El niño ya dormía, y la canción bañaba, 
como otro resplandor, mi pecho enriquecido... 

Y cuando la mujer, trémula, abrió la puerta, 
me vería en el rostro tanta ventura cierta 
¡que me dejó el infante en los brazos dormido!


Los que no danzan


Una niña que es inválida 
dijo: ?«¿Cómo danzo yo?» 
Le dijimos que pusiera 
a danzar su corazón... 

Luego dijo la quebrada: 
?«¿Cómo cantaría yo?» 
Le dijimos que pusiera 
a cantar su corazón... 

Dijo el pobre cardo muerto: 
?«¿Cómo danzaría yo?» 
Le dijimos: ?«Pon al viento 
a volar tu corazón...» 

Dijo Dios desde la altura: 
?«¿Cómo bajo del azul?» 
Le dijimos que bajara 
a danzarnos en la luz. 

Todo el valle está danzando 
en un corro bajo el sol, 
y al que no entra se le hace 
tierra, tierra el corazón.

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